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Este libro está escrito con amor y
admiración a las carreras de caballos españolas, casi siempre
castigadas por la marginación y el olvido, pero también con etapas
brillantes y momentos gloriosos. Se ha concebido como continuación de
otro libro, "Un tercio de siglo", que cubrió la historia de
nuestro turf de 1941 a 1974.
Próxima la reapertura del hipódromo de La Zarzuela, después de nueve
años de cierre y abandono y con los hipódromos de San Sebastián y
Andalucía sosteniendo la actividad de forma heroica, nos parecía justo
y oportuno recuperar la memoria histórica de las carreras de este país
durante los últimos treinta años que coinciden, por otro lado, con el
período democrático, no sólo para que el pasado nos sirva de guía
que alumbre el futuro sino también para recrearnos con las mejores
escenas que nos han ofrecido caballos y caballeros y asignarle a cada
uno su porción de gloria.
Las carreras son mucho más que un grupo de animales en las que unos
galopan más que otros. También tienen su épica y sus héroes. Para
entender sus claves e intentar predecir los resultados de las pruebas
necesitamos conocer quiénes son y de dónde vienen los caballos. El
conocimiento de sus protagonistas resulta esencial para disfrutar de
este maravilloso espectáculo y ese es el sentido que ha guiado nuestro
trabajo.
La obra que presentamos son deudoras de todas las revistas hípicas que
se han publicado en el período, desde El Jockey a Recta Final, pasando
por Revista Hípica, Pura Sangre, Corta Cabeza, A Galopar..., y también
de sus principales promotores y de todos los que han escrito en ellas,
desde Santiago Gálaz a la familia Griñán, pasando por Quilátez,
Miguel Ángel Ribera, Cesar Guedeja, Coral Fernández, Francisco Salas,
Valentín Naharro, Fernando Ortega y tantos otros. Mis compañeros de
aventura, José Antonio Rodríguez y Fernando González, también han
participado en algunas de las mejores que se han editado y su
contribución ha sido decisiva en el parto de esta publicación que ha
necesitado de un gran esfuerzo por su parte.
Un capítulo esencial de su contenido lo ocupa la historia de veinte de
nuestros campeones. Somos conscientes de que los elegidos no son los
veinte mejores de la época y que nuestra mirada ha sido más generosa
con los que han sufrido el "exilio" a que obligó el cierre de
La Zarzuela, pero todos fueron excelentes corredores, cada uno con una
trayectoria singular y representan los distintos períodos que
abarcamos. De todos ellos, debemos destacar a Rheffíssimo, el crack de
Villapadierna, padre de varios campeones, y a Robertiya, la carismática
alazana de la cuadra Alborada, madre de la magnífica Volvoreta, que
mejoraron como reproductores sus brillantes resultados en la pista y ese
es el fin último de las carreras. Son casos únicos en el turf
español.
Ser cronista hípico en un país en el que las carreras casi siempre han
sido un espectáculo marginal podría haber sido un trabajo frustrante,
pero no ha sido así. No sabemos si las carreras nos han hecho más
tolerantes, más cultos o más solidarios, pero sí nos han hecho más
felices. Este libro rinde tributo a ese sentimiento y a todos los que lo
han hecho posible durante treinta inolvidables años. |